Piedras en los zapatos

Y así como las hojas van cayendo de los árboles, así nos vamos dando cuenta de qué es la vida, de quiénes somos nosotros y de quiénes son los otros. Todos llevamos una piedra en el zapato y aunque molestosa, ¡qué suerte llevarla! Y por qué afirmo tal cosa, porque llevarla me hizo sentarme para quitarla y me encontré de frente con mi destino. 

Porque la suerte de mi vida son las lágrimas derramadas, lo son las injustas palabras recibidas y los días grises. Caminar bajo el sol es fácil, lo difícil es bailar bajo la lluvia. 

Y ahí sigo aprendiendo a mirar lo malo dese la perspectiva de lo que vendrá, no de lo que se fue, de lo que dejé o de lo que pudo ser. Arrepentimientos cargo muchos, pero que haré si aún haciendo lo propio, no pudo ser. 

Y si de mochilas cargadas hablamos y de piedras en el zapato, no imagino de quién soy la piedra en el zapato, y cuánto peso cargan otros por mí, así que seré agradecida con mis piedras porque en esto de la vida, no sabemos nada y no somos conscientes realmente de nada. 

No nos fijemos mucho en los zapatos de los demás y cuidemos de los nuestros porque dentro contienen lo que nos permite mantenernos en pie. 

¡Feliz fin de semana, queridos míos!

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