Frascos de la felicidad

En tiempos en los que todo marcha tranquilo y hay paz alrededor estaría bien tener frascos para guardar ese ambiente y dejarlos en la estantería para cuando el aire estuviera viciado.

Sería genial poder ir al armario y sacar el frasco de la paciencia o la calma, inhalar un poco y recuperar la paz o por qué no decirlo la cordura.

Cada uno tendría sus botes porque cada uno encuentra su paz y su orden en contextos diferentes.

Contagiarse del frasco de la alegría cuando tienes un día regulero o sentir que no estás solo o eres un incomprendido ayudaría a recuperar el ánimo.

La vida son momentos y un día tiene muchos instantes. Hay mañanas que el ambiente está tranquilo pero el cansancio se nos va apoderando y la paciencia agotando y nos vendría muy bien tener una colección de frasquitos. Y no digamos del bote del «sueño». Atesorar horas para cuando las noches son duras, eso para los que tenemos bebés lo sería todo.

Otro frasco que no podría faltarnos es el de las vacaciones. En períodos así todo se ve desde un ángulo más relajado, sin prisas y con tiempo para sentarse a pensar y a respirar profundo. Poder llenar un frasco de esa alegría, actitud, jovialidad y paz que nos durara hasta las próximas vacaciones sería maravilloso.

Vayan, vayan pensando que frasquitos necesitan ustedes. Yo ya he empezado mi lista y creo que necesitaré un armario nuevo…

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