Deudas

Hay muchas clases y tipos de deudas. Las materiales me afectan, pero a mi las que me agitan son las deudas conmigo misma, con los demás y con el infinito.

Queriéndolo o no, conscientemente o no he contraído una lista de deudas larga, muy larga. Pero mantengo la esperanza y tengo la confianza de que aún me queda el suficiente tiempo para acortar mi lista.

Me propuse callar a tiempo, no hablar a destiempo, comprender a mis enemigos, perdonar los errores, dejar las exigencias y los reclamos, admitir mis faltas y aceptar que la perfección no es propia de los mortales. 

Me propuse convertir mis ironías en palabras sinceras, mis voces altas en canciones, mis caídas en aprendizajes, mis experiencias en oportunidades, mis todos en partes y mis mañanas en ahora.

Y poco a poco mi lista se fue llenando de deudas conmigo misma. Deudas silenciosas, que ni se ven ni se oyen, deudas que pasan desapercibidas, deudas que andan de puntillas pero que a cada paso van dejando huellas profundas.

Y te miro a ti que me viste nacer y te pregunto qué hacer y con tu mirada me lo dices todo y es entonces cuando entiendo que mis deudas son las tuyas.

¡Feliz semana, señores!

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